La Vuelta Ciclista a España es una competición ciclista profesional internacional de ciclismo en ruta,disputada por etapas, que se celebra anualmente en España y que en ocasiones extiende su recorrido a otros países europeos como Francia, Andorra, Portugal, Holanda o Bélgica. Se celebró por primera vez en 1935. Tiene una duración típica de tres semanas lo que la hace formar parte, junto con el Tour de Francia y el Giro de Italia, del grupo de carreras conocidas como Grandes Vueltas ciclistas. Al contrario que las otras dos carreras, la Vuelta Ciclista a España no ha tenido una fecha fija en el calendario y ha ido variando el color del jersey identificador del líder de la prueba dependiendo de la conveniencia de la organización. El ciclista que más veces ha ganado la Vuelta Ciclista a España es el español Roberto Heras Hernández que se alzó con el título de ganador en cuatro ocasiones.

Las alabanzas al modelo de recorridos de la Vuelta se han centrado en que «todos los días pasa algo», debido a la elaboración de recorridos de etapas con algún tipo de aliciente, de forma que no pasen demasiados días seguidos sin que se produzca algún tipo de actividad entre los favoritos de la carrera.

Las críticas se centran en la proliferación de finales en alto, que se argumenta que impiden los ataques lejanos porque con atacar unos pocos kilómetros cada día sin riesgo vale para sacar tiempo; así como la falta de contrarreloj (tendencia que también están adoptando las otras Grandes Vueltas), que fuerce a los escaladores a atacar en montaña; y la falta de inclusión de puertos de montaña de similar dureza a los de Giro de Italia y Tour de Francia,6 hacen de la vuelta una carrera menor. Se critica especialmente la ausencia de puertos de paso de categoría especial que puedan romper la carrera lejos de meta, ya que en la Vuelta 2012 hubo uno (San Lorenzo) y en el Giro de Italia 2012 y el Tour de Francia 2012 hubo siete y seis, respectivamente, en cada uno. De hecho son conocidos los «especiales de paso» del Gavia y Mortirolo (en el Giro de Italia) o el Aubisque, Tourmalet y Galibier (en el Tour de Francia) mientras en la Vuelta no hay ningún puerto conocido de esas características debido a que casi siempre se utilizan como «final en alto», y el puerto más alto de la carrera casi siempre suele ser «final en alto». Además, la «etapa reina» se sitúa en las últimas etapas con lo que no hay necesidad de arriesgar con ataques lejanos hasta después de esa etapa debido a las escasas diferencias y ya después apenas hay oportunidades para hacerlo. Todo esto provoca que todas las etapas tengan un desarrollo parecido y que las diferencias sean mínimas equiparando su desarrollo a muchas carreras de una semana.